Foto: José Luis Adriano I Una mujer está sentada en la banqueta de una calle de La Habana escuchando la música de su isla interpr...

Bitácoras en Cuba

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Foto: José Luis Adriano

I
Una mujer está sentada en la banqueta de una calle de La Habana escuchando la música de su isla interpretada por un grupo de músicos. Identifica nuestro acento y nuestra nacionalidad. "Nosotros queremos mucho al pueblo mexicano", dice. Una anciana se acerca a pedir limosna, y la otra mujer la mira con recelo. Después de que se va, nos dice que la conoce, que vive cerca de su casa, y que no tiene necesidad de pedir dinero a nadie porque el gobierno garantiza pensiones y sistemas de salud para todos.

La música sigue sonando, mientras varios turistas toman fotografías al conjunto que toca afuera de un establecimiento. Le pregunto que si todavía queda vivo algún integrante de Buena Vista Social Club. Me dice que sí, y me revela la ubicación de una plaza donde aún se reúnen los domingos a tocar sus sones. Le pregunto que si todavía vive Omara Portuondo. "Claro que sí", me dice. "Ella cantó en el cumpleaños de Fidel".


Foto: José Luis Adriano

II
Un viejito comienza a repartir periódicos en la cafetería donde estamos sentados en medio de una noche cálida. Deja un ejemplar de Granma en nuestra mesa, recorre las demás y regresa. Quiere que le invitemos un café. Se sienta, sin esperar respuesta, y le pide uno al mesero. Dice que se llama Jesús, como Jesucristo. "Soy huérfano de padre y madre", dice, como buscando conmovernos, y quiere que le compremos la gorra que trae puesta.

Podría ser un momento muy incómodo, pero no lo es. O tal vez estamos siendo receptivos con el extraño viejito que lamenta ya no tener a sus padres. Quiere que le tomemos una foto con nuestros celulares. Sonríe a la cámara. Pagamos su café y el periódico. Nos deja el ejemplar de otro que se llama "Juventud Rebelde".

"Jueves, 15 de septiembre de 2016, Año 58 de la Revolución", dicen los periódicos. "Diario de la Juventud Cubana", reza el lema del 'Juventud Rebelde'. "Órgano oficial del comité central del Partido Comunista de Cuba", informa el del 'Granma'. Y hay una foto junto al nombre. Es Fidel Castro, joven, levantando los brazos, armados, junto a un grupo de revolucionarios. "El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos", se lee a un lado de la imagen. Los dos periódicos son impresos por el mismo taller, nos enteramos por el directorio.

Volvemos a ver al viejito horas después, cuando estamos en un bar. Nos reconoce desde la calle, saluda con la mano y sonríe.


Foto: José Luis Adriano

III
Desde la azotea, vemos moverse a la ciudad. Ya está bien entrada la noche, pero los bicitaxis se siguen abriendo paso por las calles angostas entre la gente que camina despreocupada. El pavimento en mal estado combina con las construcciones desgastadas, como si nada de eso hubiera sido intervenido por la mano humana en cinco décadas. Ahí está, sin embargo, el ruido de fondo del bullicio de cualquier ciudad, las luces encendidas al interior de las ventanas, los pies de miles de habitantes pisando duro el suelo con sus plantas morenas, negras y claras.

Antes, durante el día, caminamos por calles que lo mismo parecían de un país extravagante de Asia, en medio de personas, vehículos antiguos y bicicletas. Nos metimos en pasajes que parecían extraídos de la ciudad bombardeada de Aleppo, con escombros a media calle y construcciones derruidas.

Pasamos junto a edificios que eran muros verdes involuntarios con helechos creciendo en sus grietas húmedas y con banderas cubanas ondeando en los balcones. Vimos, también, grúas enormes en plena labor de construcción y personas trabajando en la restauración de inmuebles. Pero vimos, sobre todo, a las personas que ocupaban cada uno de los rincones de su ciudad. Vendían cosas, caminaban, observaban desde la ventana, hablaban, jugaban en la calle o corrían. Era una ciudad detenida en el tiempo, pero con personas actuales que la vivían.


Foto: José Luis Adriano

IV
Fidel Castro está muerto. Escribo basado en los recuerdos de un viaje realizado dos meses atrás a su país. Escribo para no olvidar lo que podría ser diferente en unos años. Tal vez lea esto en diez años y lo compare con el mundo en el que viva en ese entonces. Espero que sea un mundo bueno.

Foto: José Luis Adriano


Foto: José Luis Adriano


Foto: José Luis Adriano

Foto: José Luis Adriano



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