Yo quería que esta foto saliera bonita. La siguiente es una lista de cosas que vi y escuché en mi cumpleaños número 25. El volcán P...

Bitácora de un cumpleaños en Guatemala

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Yo quería que esta foto saliera bonita.

La siguiente es una lista de cosas que vi y escuché en mi cumpleaños número 25.


El volcán Popocatépetl y el Iztaccíhuatl dominando el Valle de México como nunca lo había visto antes desde la ventana de mi avión.

Una cajera diciéndome que me dará un descuento en mi tipo de cambio de quetzales por ser mi cumpleaños, se dio cuenta en mi pasaporte

Un taxista llamado Romeo conduciéndonos a un costarricense, un brasileño y un mexicano en el shuttle compartido hacia Antigua.

Muchas vendedoras con vestidos típicos sonrientes en el mercado,

una niña de unos 6 años haciendo tortillas fritas con queso y cuidándolas en el comal. Su mamá sirviéndomelas para comer.

Unas abejas volando a mi alrededor mientras como en el puesto. Una de ellas nadando en el bote de refresco de limón. Una señora embarazada comprando un vaso de esa limonada.

Unos amigos llegando a pedir una cerveza preparada con pico de gallo,

yo pagando la cuenta de 15 quetzales.

Una catedral derrumbada por los temblores y que obligó a una ciudad a moverse de lugar,

un volcán imponente asomarse entre las nubes de Antigua,

una barbería llamada 'las Vegas',

una ginecóloga anunciando sus servicios en la radio, yo escuchando el comercial en un restaurante,

varias familias comiendo a mi alrededor. Yo pensando que elegí un buen sitio mientras recibo una ración de pollo asado. Yo descubriendo que las tortillas guatemaltecas son muy gruesas,

yo pagando el almuerzo por 30 quetzales.

Una banda de tambores y xilófonos tocando a las afueras de una escuela mientras unos niños juegan y otros se bañan en un río más adelante,

hamacas mecerse en la niebla en un puesto ubicado al pie de la carrera en la montaña,

unos niños corriendo a la orilla de la carretera y sus mamás detrás de ellos,

unas ovejas pastando a la orilla de la barranca,

el cielo oscureciéndose mientras conducimos en la montaña rumbo al Lago Atitlán,

yo vencido por el sueño y las curvas.

Yo dándome cuenta que esta es la primera vez que salgo de México solo, sin acompañar a nadie, sin visitar a nadie, sin encontrarme con nadie, sin cubrir el evento de nadie.
Más que el mío.
Es mi momento.



Bonus:
Yo respondiendo "hola muy buenas noches" a un saludo amistoso al llegar al hostal. Yo girando la cabeza y descubriendo que es un perico.



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