Soy la maleta que carga el que migra para buscarse la vida. Soy el que viaja lejos para valorar lo que tenía en su casa. Soy las be...

El provinciano

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Soy la maleta que carga el que migra para buscarse la vida. Soy el que viaja lejos para valorar lo que tenía en su casa.

Soy las bendiciones que dan las señoras en las terminales, las madres que llevan a sus hijos a la parada del camión, los padres que dicen "me marcas al llegar".

Soy los sueños que viajan junto a mi maleta. Soy la bolsa de pan, las tortillas envueltas y el queso que cargo de polizón. Soy el alimento de pueblo que irá a la ciudad, la comida que me hará sentir como en casa, el taco que echaré en la distancia.

Soy el foráneo, soy el fuereño, el forastero, el provinciano, el del pueblito, el señalado. Soy el que llega la Central del Norte a veces con una caja, a veces con una mochila y otras con grandes maletas.

Soy el que llegó a contribuir a la sobrepoblación. Soy el que vive en las afueras, el que hace dos horas al trabajo porque no le alcanza para más, o el que vive junto a otros cuatro para completar la renta. Soy el indeseado, soy el que tiene que pelear más que el otro para ganarse el derecho de llamar a la ciudad mi hogar.

Soy el que estudió una carrera y ahora quiere aprovecharla. Soy el que sigue estudiando. Soy el que no estudió pero de cualquier modo dirigió a la capital sus sueños.

Soy el que dejó un pueblo que ahora controlan los narcos. Soy el que va a una ciudad donde pulula el crimen. Soy el que cambió los muertos del Cártel en las brechas por los apuñalados al resistirse a un asalto. Soy el que a pesar de todo vive un día más para contarlo.

Soy el que dejó cielos despejados para cambiarlos por humo. Soy el que veía llover tizne de caña de azúcar como una bendición, y ahora respira sin querer tizne de autos y smog.

Soy el que cambió casas pequeñas por edificios. El que antes pasaba por una hacienda antigua y ahora pasa por palacios coloniales y actuales.

Soy el que se fue solo y regresó acompañado. Soy el que llegó sin nadie y los encontró a todos. Soy el de Jalisco que conoció al de Chiapas y al del Estado y a de Veracruz. Soy el que en su pecho lleva una embajada de su pueblo. Soy el que encuentra amigos en la hostilidad. Soy el que abrió los brazos y sin pensarlo también expandió su mente.

Soy el que se pierde las bodas y los bautizos. Soy una Navidad lejos de casa, un cumpleaños sin pastel, un Año Nuevo resignado.

Soy el migrante, aunque mi brújula no apunte al Norte. Soy el migrante, aunque mi camino no atraviese un desierto. Soy migrante, aunque mientras viaje se alcance a ver el tren que lleva a otros a un distinto destino.

Soy las arrugas pronunciadas de mi abuela mientras me encomienda a Dios. Soy el paso del tiempo, los años fuera, las telarañas, los calendarios. Soy las despedidas y las promesas de regresar. Soy el que quiere seguir viendo a todos cuando regrese. Soy el que se va de casa y viene de vez en cuando. Soy la visita temporal. Soy estas letras. Soy.


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