La “Planta hidroeléctrica Vista Hermosa” es un lugar icónico en la localidad de Vista Hermosa, conocido por todos sus habitantes como un d...

Historia, naturaleza y electricidad: Planta Hidroeléctrica Vista Hermosa


La “Planta hidroeléctrica Vista Hermosa” es un lugar icónico en la localidad de Vista Hermosa, conocido por todos sus habitantes como un destino rodeado de naturaleza. El camino que lleva este lugar es recorrido diariamente por paseantes y caminantes que lo eligen como su ruta para ejercitarse, o pasar un día de campo en compañía de amigos y familiares. Además, cerca de este lugar, popularmente conocido como “La Planta”, se encuentra una bella caída de agua que es admirada diariamente por visitantes y habitantes del pueblo. Sin embargo, a pesar de estar conscientes de que la finalidad del edificio es producir energía eléctrica, no todas las personas saben el paradero de la energía, ni el trabajo realizado para generarla.
Simón Carmona y Carlos Bejines son dos de los trabajadores de turno que se encargan de vigilar que todo marche bien dentro de la planta de luz. Trabajan 8 horas diarias, con diferentes horarios que se turnan con los demás empleados, 7 en total, y 4 más que trabajan en una caseta de vigilancia que revisa que el agua que baja del cerro hacia la planta esté libre de basura. Carlos Bejines, el empleado con menos tiempo, lleva ya 8 años laborando ahí; su padre, Eleodoro, más de 60. Este lugar, que se conserva prácticamente igual desde su construcción, ha dado el sustento a varias familias de Vista Hermosa durante dos o tres generaciones.
El agua cae y hace girar dos turbinas, las mismas que han estado siempre y que trabajan sin dar problemas. Generan, en su labor, 480 voltios de electricidad, los cuales son calculados y monitoreados en un tablero. Una pequeña parte de la energía es utilizada para las necesidades de la planta de luz, el resto pasa a los transformadores, y se eleva su potencia hasta 6,900 voltios. A partir de ahí, es enviada directamente al Ingenio cañero de Tamazula, para cubrir gran parte de la demanda de electricidad que se requiere en esa fábrica. “La Planta”, también ilumina la vieja Hacienda de Vista Hermosa, razón por la que siempre hay luz en ese inmueble. Carlos explica que en el camino se pierde un poco el voltaje, así que es necesario enviarse muy potente. Señala además que CFE maneja voltajes más altos, como 10 mil, o incluso 22 mil, los cuales son repartidos en las subestaciones que abastecen pueblos y ciudades enteras. Por eso, los 6,900 voltios enviados al Ingenio, son allá transformados y reducidos de acuerdo a las necesidades que se requieran.
Entre el ruido de la turbina, Carlos explica que los dueños originales de la Hacienda del pueblo fueron los que construyeron la planta, cuando había un trapiche, hace muchos años, pero pasó a servir al Ingenio cuando ambos dueños se asociaron. También, aclara que con la construcción de la presa Vista Hermosa, a la Planta le va a llegar más agua para seguir produciendo energía incluso en febrero, cuando escaseaba el vital líquido, por lo que es un rumor que pensaran cerrarla Él dice que el día que la cierren será porque ya no sea costeable el mantenimiento. El mayor gasto de la empresa es en sueldos, las máquinas casi nunca dan problemas, mismas que trabajan todo año, y sólo en mayo detienen las operaciones durante 15 días, cuando vienen personas especializadas para limpiarlas, darles mantenimiento y quitarle el lodo, con la ayuda de una vieja grúa manual que ayuda a mover los pesados fierros. Después de eso, reanudan sus operaciones.
En La Planta nunca han ocurrido accidentes mortales, sólo una vez, hace como 12 años, murió un trabajador ahogado, en temporada de lluvias, cuando venía en su caballo y se lo llevó la corriente, Aun así, todos los empleados guardan sus precauciones, como no acercarse desfajado a las máquinas, por ejemplo. Carlos dice que su trabajo y el de sus compañeros no es muy difícil, se consideran prácticamente veladores. Los conocimientos que obtuvo se deben a la práctica, y no al estudio de alguna carrera universitaria, pues su trabajo no requiere mucha preparación, nada más que tengan su secundaria y ser familiar del que tiene alguna plaza. Los empleados que vigilan la caseta a unos 5 kilómetros de distancia, no obstante, desempeñan funciones un poco más complicadas, pues se encargan de estar limpiando la corriente, mover las aguas, y vigilar donde hay una reja más ancha, en pleno río. Limpian por cada turno, y en temporada de lluvias, cuantas veces sea la crecida, tienen que ir a limpiar, ya sea en la madrugada o aunque esté lloviendo, porque cuando crece el río se acumula mucha basura, y si se tapa la parrilla, se acaba el agua y tienen que parar el trabajo de producción de energía.  El agua, después de pasar por las turbinas, se va a una presa, que es manejada por los ejidos para beneficio de las parcelas y cultivos de los cañeros. En temporada de lluvias se azolva, y en noviembre la limpian.

                Así, el viejo edificio, siempre pintado de rojo, con sus turbinas y transformadores verdes trabajando en su interior, se conserva intacto desde su construcción. Carlos dice que una foto actual casi se ve idéntica a una de hace 40 años. Los dos empleados en turno siguen con su trabajo. Los caminantes siguen visitando el lugar, y aprovechan para ver la cascada. Y el agua sigue  corriendo, generando electricidad a su paso.


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