“El 2 de octubre no se olvida”. Ésa es la frase que encierra el sentir de una población que aún recuerda con dolor aquel fatídico 2 de o...

Recuento de una lucha que continúa

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“El 2 de octubre no se olvida”. Ésa es la frase que encierra el sentir de una población que aún recuerda con dolor aquel fatídico 2 de octubre de 1968, en el que por órdenes del entonces presidente de la república, Gustavo Díaz Ordaz, centenares de jóvenes murieron en una masacre en la Plaza de las Tres Culturas, donde se manifestaban contra la represión del gobierno. Ahora, en el 2012, la herida sigue profunda, la represión continúa y la libertad no está garantizada.
                Muy buenos días, tardes o noches, tenga usted, apreciado lector de estas Letras Entusiastas y dependiendo de la hora que marque su reloj. Lo saludo con gusto de nueva cuenta, desde Mérida, aunque el tiempo se pasa rápido y hace ya 2 meses que me encuentro lejos de mi tierra, mi familia y mi gente por el afán de buscar la aventura de conocer lugares nuevos y obtener conocimientos de otra escuela y gente. Puedo decir, con toda seguridad, que es en momentos como éste en los que las personas aprenden a valorar lo que se tiene y se da por hecho sin cuestionar ni agradecer, y en las que el crecimiento individual se intensifica al tener que tomar decisiones por uno mismo, y valerse también por sí mismo, mientras absorbes todo lo que un nuevo lugar con personas nuevas tienen que ofrecerte.
                Nos encontramos en mundo convulsionado, marcado en diferentes lugares del globo terráqueo por la violencia, la incertidumbre, las luchas sociales y la demanda de justicia y libertad. En esos momentos, en España, la gente se moviliza y los jóvenes se manifiestan en contra de su gobierno, y exigen el fin de la monarquía y la llegada de una tercera República que ponga fin a los excesivos gastos de la monarquía, y la corrupción dentro del gobierno actual. En México, y desde las campañas electorales para elegir al sucesor de Felipe Calderón en la Presidencia, Internet y las redes sociales auspiciaron el nacimiento de un grupo de estudiantes y ciudadanos que se consagró como portavoz de la lucha para la no imposición y que me manifestó en la calle como el movimiento #YoSoy132. La corriente se debilitó y se dispersó en grupos focales más pequeños y con objetivos específicos, aunque también se corrompió y se criticó su excesiva tendencia partidista de izquierda y apoyo a Andrés Manuel López Obrador, quien perdió los comicios electorales del 2 de Julio frente a Enrique Peña Nieto. De igual manera, la guerra contra el narco, puesta en marcha por Felipe Calderón, continúa cosechando muertos, entre ellos varios periodistas que han sido asesinados por investigar corrupción al interior de cargos gubernamentales y nexos con el narcotráfico.
                Al observar videos y documentales de las marchas de los estudiantes en el 1968, al escuchar sus consignas, ver sus pancartas y las expresiones en su rostro, al escuchar los discursos que en ese entonces declamaban para expresar sus ideas y sus reclamos, puedo decir que la situación no ha cambiado en este 2012. Justicia, libertad de expresión, tolerancia y respeto, que eran las consignas que exigían los manifestantes en Tlatelolco, son los mismas sentencias que gritan los manifestantes estudiantiles de hoy en México, en España y en el mundo, en sus diferentes escalas. Por la falta de justicia los criminales pasean por las calles tranquilamente, por la poca libertad de expresión mis colegas periodistas mueren al expresar la voz del pueblo, y también los ciudadanos callan su coraje. Por la poca tolerancia y respeto, la sociedad está desquebrajada, desunida, individualizada. Los Ayuntamientos pretenden callar su corrupción a la prensa local en los diversos municipios del país, mientras que el narcotráfico hace lo propio a nivel nacional y el gobierno con la sociedad entera. Una cadena de opresión que se extiende 44 años después de la muerte de los estudiantes en Tlatelolco.
                Los objetivos son los mismos, los años pasan. Que el 2 de octubre sirva para recordarnos que la lucha sigue, desde dentro, en lo que cada individuo pueda aportar, y que las mismas consignas se griten de nuevo cuantas veces la libertad y la justicia sean coartadas, con el gobierno que termina o con el que viene. Porque el 2 de octubre, no se olvida.


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